Foto: tomada de internet: Desde 1967, Colombia supo de dos extraordinarias voces que se convertirían en embajadoras ante el mundo, era el dueto Silva y Villalba, que llegaban a todos los rincones y marcaban la infancia feliz de quienes creyeron que en los labios de Rodrigo los guaduales lloraban porque también tenían alma; las parejas convirtieron en su himno “me llevarás en ti, como la sombra, que tienen en la tarde los ocasos…”, y en las veladas familiares los pequeños hijos a la luz de la luna caleña, plateña o ibaguereña, entre otras, aprendimos canciones colombianas que llevamos en la memoria del alma con añoranza. El afecto por el dueto siguió creciendo y muchos jóvenes de las nuevas generaciones recuerdan a Silva y Villalba, porque en las escuelas les enseñaron a querer la composiciones e interpretaciones de dos grandes que le dan gloria a Colombia. Sin embargo, hoy tenemos el dolor de la grave enfermeda...
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